2.6.11

HMC LXXVII

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Comienzan a escuchar gritos desde los balcones, las ventanas, gritos de alerta, de pavor. Miran a la izquierda. Nada. Miran a la derecha. Una manada de toros de lidia se acerca amenazante, al trote.

24.5.11

HMC LXXVI

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Ambos sienten una relación amor-odio por la calle. Él agarra la escoba y comienza a barrerla. Ella extrae su pintalabios, se sube la falda, desabrocha el escote de su blusa y comienza a hacerla.

18.5.11

HMC LXXV

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Repentinamente, al hombre le da un ataque cardíaco, cae al suelo y comienza a temblar. La mujer trata de reanimarle con un masaje cardíaco y un boca a boca. Desiste cuando comprueba que deja de respirar. Tras varios minutos de espera por la ambulancia, el hombre se levanta como si nada y se dirige a la mujer. A ésta, del susto, le da un ataque cardíaco, cae al suelo, y los de la ambulancia tratan de reanimarla.

16.5.11

HMC LXXIV

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Llueve, y en el cielo estalla un relámpago que cae fulminante hasta la calle y mata a ambos.

Ella resucita.

9.5.11

HMC LXXIII

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Él pisa una cáscara de plátano, resbala y cae al suelo. La mujer ríe a carcajadas. Ríe tanto que, debido a los espasmos, su peluca sale disparada de su cabeza calva. Ahora, desde el suelo, quien ríe a mandíbula batiente es el hombre.

1.5.11

HMC LXXII

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. La mujer le pide al hombre si es tan amable de abrirle el dificultoso cierre de una caja que se le resiste. El hombre se ofrece gustosa y caballerosamente a abrirla y, finalmente, no sin cierto esfuerzo lo logra. Mientras la mujer le agradece la ayuda, extrae de la caja un revólver y le pide ahora al hombre si es igual de amable de entregarle su cartera, su Rolex de oro y su cinturón de cuero con hebilla de plata.

25.4.11

HMC LXXI

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. La mujer mira con expresión de escándalo al joven hombre, que pulcramente viste smoking y corbata, peinado con raya y mocasines impecables. Continúa observando con reparo sus limpias manos, sus uñas pulidas y su tez afeitada, hasta que la mujer anciana, tatuada de pies a cabeza, con un centenar de piercings a lo largo de su cuerpo y su rostro, que viste un andrajoso sujetador transparente, tacones de treinta centímetros y shorts destripados se dice: ¡dónde iremos a parar con esta juventud!

19.4.11

HMC LXX

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Se conocen. Se saludan. Él, que ha sido su profesor de Tamil en la academia, le pregunta con una sonrisilla sarcástica qué tal le va. Ella, en perfecto Urdú, le contesta que muy bien, que ha encontrado un trabajo en una ONG y que la próxima semana tiene pensado irse de voluntaria a Sri Lanka.

15.4.11

HMC LXIX

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. La mujer mira al hombre fijamente mientras se pasa, sensual, la lengua por sus labios. El hombre sonríe. La mujer sonríe. Mira hacia derecha e izquierda, comienza a abrir su boca de manera descomunal y, cual boa hambrienta, engulle de una dentellada al hombre.

6.4.11

HMC LXVIII

Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Se miran, se gustan, se atraen e inmediatamente se unen en un pegadizo beso, como si la fuerza de un imán les uniera sin posibilidad de separar sus bocas. El tráfico se detiene, los peatones comienzan a observar la escena, y no tardan los reporteros gráficos y las cadenas de televisión en retransmitir el extravagante acontecimiento. Así, unidos irremediablemente por ese beso, permanecen los amantes, hasta que pasado un tiempo el reality show que televisa el evento retransmite la muert -asfixia, inanición...- de la pareja.