30.9.10
HMC XLV
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Es medianoche. Desde los balcones y las terrazas se escuchan las voces de una cuenta atrás. Comienzan a estallar los cohetes y los fuegos artificiales. Se miran. Miran su reloj y se besan deseándose un feliz año nuevo.
27.9.10
HMC XLIV
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Él la mira. La observa. La examina. Ella se detiene indignada y se cruza de brazos. Él, no obstante, la sigue mirando obsesivamente, escruta detenidamente su anatomía, retiene en sus ojos cada detalle de su figura. Extrae de su maletín un atril y un lienzo, los coloca frente a la mujer y comienza a pintar el retrato.
22.9.10
HMC XLIII
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Se conocen, son vecinos. Se saludan con un idéntico "buenos días". Miran un murciélago que se pasea por el cielo estrellado.
17.9.10
HMC XLII
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. No se conocen, aunque ambos están de un humor de perros. Él la mira con ira. Ella le mira con irritación. Ambos intercambian sendos insultos. Prosiguen su camino, esbozando ahora cada uno una amplia sonrisa.
15.9.10
HMC XLI
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Ella está llorando. El hombre se acerca a ella y trata de consolarla. Le dice que sea lo que sea, no se lo debe tomar de esa manera. Ella le cuenta el motivo de su llanto. Tras esto, el hombre rompe a llorar.
25.8.10
HMC XL
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Él es un mimo, y se detiene enfrente de la mujer simulando con sus manos una pared invisible. La mujer extrae de su bolso una pistola de juguete de su hijo, hace pum, rompe el vidrio y continúa caminando. El hombre simula una mueca de tristeza.
19.8.10
HMC XXXIX
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. La mujer le dice al hombre que está perdida. El hombre le dice que no se preocupe, que él la acompañará hasta su casa. Ambos se dirigen juntos a la residencia.
17.8.10
HMC XXXVIII
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Ambos son albinos. Al cabo de un año tienen un hijo negro.
12.8.10
HMC XXXVII
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Ambos son viejos conocidos, dos meteorólogos de renombre. Comienzan a discutir el pronóstico para mañana. Ella dice que lloverá. Él, que habrá sol. Ninguno puede ganar la apuesta, ya que en esos instantes son atropellados mortalmente por un conductor ebrio.
11.8.10
HMC XXXVI
Un hombre y una mujer se cruzan en la calle. Él está perdidamente enamorado de la mujer y, por fin, en la calle, se le declara. La mujer, ni corta ni perezosa le da -literal y simbólicamente- calabazas. El hombre se lleva las calabazas a su casa y las coloca en un altar entre velas y la Virgen de la Esperanza.
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